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Ruth berg: poesa amorosa de la antigua china. prlogo. pues, la poesa puede ser un substituto de la flor del olvido y curar la enfermedad del tedio. Hsu Ling. Dentro del corpus de la poesa china antigua existen dos antologas de poemas amorosos. La primera, que se remonta a los siglos IX, VIII y VII a. J, llamada el Libro de los cantos, fue recopilada, segn se cree, por el propio Confucio, una circunstancia desafortunada: como se supona que ese venerable sabio jams hubiera prestado atencin a algo tan frvolo.

Y superficial como las emociones amorosas, los eruditos chinos llegaron a la conclusin de que, analizando los textos en profundidad hallaran, ocultas en ellos, substanciosas enseanzas morales o polticas. As, los fragmentos considerados indecorosos quedaron velados tras la segura cortina de humo de la interpretacin alegrica, forzando a los poemas a caer en un molde didctico. La segunda antologa, Nuevos cantos desde una terraza de jade, corri distinta suerte. Compilada en el siglo VI d. J. por Hsu Ling, un poeta cortesano, abarca poemas que datan de los siglos I.

Y ii a. j. hasta el siglo vi, pero se concentra particularmente en la produccin del siglo V y principios del VI, perodo en el que floreci, bajo el patrocinio de las dinastas del Sur, la poesa de palacio, abiertamente dedicada a la celebracin del cortejo amoroso, el matrimonio, el divorcio, el desencanto y el entusiasmo, el nuevo y el viejo amor, el amor muerto. Por ser producto de una poca decadentista, aristocratizante y de gran refinamiento cultural esta antologa no se caracteriza, a diferencia del Libro de los cantos,.

Por ninguna intencin didctica, e insiste ms bien en la intencin de proporcionar placer y no instruccin. En su prefacio, Hsu Ling deliberadamente imagina lectoras que disfrutan intensamente de estos poemas en la clida y lujosa intimidad de sus alcobas o tocadores palaciegos:. La dama de palacio no se deleita en el ocio:dedica su tiempo a los ltimos versos. Y para dejar en claro que su intencin es entretener, concluye afirmando que la poesa es mejor que las drogas la flor del olvido para disipar el aburrimiento. Las convenciones de.

La poesa amorosa de la poca bastante numerosas incluyen el requisito de que el sujeto del poema debe ser una mujer enamorada, y no un hombre enamorado de una mujer. Cuando el sujeto es, no obstante, un hombre, en general se la describe como un objeto amoroso semejante a la imagen convencional de una mujer, o como un hombre que lamenta la muerte de su esposa o de su amante. El poeta, usualmente un varn, se apropia en su yo potico de la identidad de una mujer enamorada, y expresa.

Con tono lrico sus emociones ms profundas. otra de las convenciones exige que el amante de la mujer est ausente de la escena. Ella lo echa de menos sumida en profunda tristeza. Este estado de nimo melanclico atraviesa casi todo el repertorio potico, y la mujer retratada aparece deprimida pero resignada a la condena de su amor, recluida en su alcoba o tocador pero siempre prxima a la Naturaleza. De ese modo, el mundo natural, exterior, y el mundo de su alcoba, interior, se describen poticamente para contrastar con el.

Sujetomujer y para exaltar los aspectos ms efmeros del tiempo, el amor y la vida. Los poemas amorosos ms antiguos se sitan en el contexto de un escenario natural: a orillas de ros, arroyos, en bosquecillos o en las murallas de la ciudad, pero en los poemas ms tardos, el amor se desplaza al interior: al cerrado mundo ertico del tocador. En el poema cortesano, slo aparece en escena la mujer, sin presencia de los elementos habituales en la vida cotidiana de una dama: no hay sirvientes, hijos, amigos, familia.

Y, lo ms importante, tampoco hay esposo ni amante. as, la mujer es presentada en el lujoso aislamiento de su tocador, una escenografa claustrofbica que hace ms intensa la aoranza del amor. Uno de los aspectos notables de estos poemas amorosos es la falta de contacto fsico entre los amantes, y es posible que las referencias sexuales directas estuvieran convencionalmente prohibidas, por considerrselas un tema inadecuado para la poesa. De este modo, las referencias a las zonas ergenas tradicionales pechos, caderas, muslos, genitales son inexistentes, y los poetas se concentran.

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